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 <summary type="text/plain"> Darle a uno la vena.   El prop&amp;oacute;sito de los &amp;ldquo;Seis Sombreros para Pensar&amp;rdquo; es desembrollar el pensamiento, de modo que el pensador pueda usar un modo de pensar despu&amp;eacute;s del ...</summary> 
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General 
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 &lt;h2&gt;Darle a uno la vena. &lt;/h2&gt;&lt;h4&gt;El prop&amp;oacute;sito de los &amp;ldquo;Seis Sombreros para Pensar&amp;rdquo; es desembrollar el pensamiento, de modo que el pensador pueda usar un modo de pensar despu&amp;eacute;s del otro &amp;ndash; en lugar de hacer todo al mismo tiempo o intentar hacerlo. El mayor valor de los sombreros es que brindan una formalidad y una convenci&amp;oacute;n para requerir cierto tipo de pensamiento tanto de nosotros mismos como de los dem&amp;aacute;s. Fija las reglas de juego del pensamiento. Cualquiera que lo juegue va a conocer estas reglas.Cuanto m&amp;aacute;s se utilicen los sombreros, m&amp;aacute;s se integrar&amp;aacute;n a la cultura del pensamiento. Todos los miembros de una organizaci&amp;oacute;n deber&amp;iacute;an aprender este lenguaje b&amp;aacute;sico de modo que se pueda incorporar a la cultura. La moral de selecci&amp;oacute;n y la moral de domesticaci&amp;oacute;n apelan, para imponerse, a id&amp;eacute;nticos medios; cabe enunciar como axioma capital que para establecer la moral hay que tener la voluntad incondicional de practicar lo contrario de la moral. Tal es&amp;rdquo;el grande y desconcertante problema que he estudiado con m&amp;aacute;s ah&amp;iacute;nco: la sicolog&amp;iacute;a de los &amp;ldquo;mejoradores&amp;rdquo; de la humanidad. Un hecho peque&amp;ntilde;o, y en definitiva, subalterno, el de la llamada pia fraus, me facilit&amp;oacute; el primer acceso a este problema: la pia fraus, el patrimonio de todos los fil&amp;oacute;sofos y sacerdotes que &amp;ldquo;mejoraron&amp;rdquo; a la humanidad. Ni Man&amp;uacute; ni Plat&amp;oacute;n, Confucio ni los predicadores jud&amp;iacute;os y cristianos han dudado jam&amp;aacute;s de su derecho de recurrir a la mentira. &amp;iexcl;No han dudado, en suma, de ning&amp;uacute;n derecho!... Resumiendo, cabe decir que todos los medios de que se ha hecho uso para moralizar a la humanidad han sido en el fondo medios inmorales. Quiz&amp;aacute; conozca yo a los alemanes; quiz&amp;aacute; hasta tenga derecho a decirles cuatro verdades. La nueva Alemania representa una gran cantidad de capacidad ing&amp;eacute;nita y desarrollada; as&amp;iacute; que por un tiempo le es dable gastar, y aun derrochar, el caudal acumulado de fuerza. No ha llegado a prevalecer, con ella, una cultura elevada, y menos un gusto exquisito, una &amp;ldquo;belleza&amp;rdquo; aristocr&amp;aacute;tica de los instintos; s&amp;iacute;, virtudes m&amp;aacute;s viriles que en ning&amp;uacute;n otro pa&amp;iacute;s de Europa. Hay mucha gallard&amp;iacute;a y orgullo, mucho aplomo en el trato, en la reciprocidad de los deberes, mucha laboriosidad, mucha perseverancia; y una moderaci&amp;oacute;n ing&amp;eacute;nita que necesita, antes que del freno, del aguij&amp;oacute;n. Por lo dem&amp;aacute;s, en Alemania se obedece todav&amp;iacute;a, sin que la obediencia implique una humillaci&amp;oacute;n... Y nadie desprecia a su adversario... Como se ve, mi deseo es hacer justicia a los alemanes; no quiero apartarme en este punto de mi norma de siempre; pero he de plantearles mis objeciones. Llegar al poder es algo que se paga caro; el poder entontece... En un tiempo se llamaba a los alemanes el pueblo de los poetas y pensadores; &amp;iquest;piensan todav&amp;iacute;a? Ahora, los alemanes se aburren con el esp&amp;iacute;ritu y desconf&amp;iacute;an de &amp;eacute;l; la pol&amp;iacute;tica mata todo inter&amp;eacute;s serio por las verdaderas cosas del esp&amp;iacute;ritu. Temo que &amp;ldquo;Deutschland, Deutschland &amp;uuml;ber Alles&amp;rdquo; haya acabado con la filosof&amp;iacute;a alemana... &amp;ldquo;&amp;iquest;Hay fil&amp;oacute;sofos alemanes?&amp;rdquo;, me preguntan en el exterior. &amp;ldquo;&amp;iquest;Hay poetas alemanes? &amp;iquest;Hay buenos libros alemanes?&amp;rdquo; Y yo me ruborizo, pero con esa valent&amp;iacute;a que me caracteriza aun en los trances m&amp;aacute;s dif&amp;iacute;ciles, contesto: &amp;ldquo;&amp;iexcl;S&amp;iacute;, Bismarck!&amp;rdquo; &amp;iexcl;Como para celebrar qu&amp;eacute; clase de libros se leen hoy en d&amp;iacute;a! ... &amp;iexcl;Maldito instinto de la mediocridad! &amp;iquest;Qui&amp;eacute;n no ha pensado con melancol&amp;iacute;a en lo que podr&amp;iacute;a ser el esp&amp;iacute;ritu alem&amp;aacute;n? Mas desde hace casi mil a&amp;ntilde;os este pueblo se ha venido entonteciendo paulatinamente; en parte alguna se ha hecho un uso m&amp;aacute;s vicioso de los dos grandes narc&amp;oacute;ticos europeos: del alcohol y el cristianismo. En tiempos recientes hasta se ha agregado un tercero, que basta por s&amp;iacute; solo para acabar con toda agilidad sutil y audacia mentales: la m&amp;uacute;sica, nuestra obstruida y obstruidora m&amp;uacute;sica alemana. &amp;iexcl;Cu&amp;aacute;nta t&amp;eacute;trica pesadez, torpeza, humedad y modorra, cu&amp;aacute;nta cerveza hay en la inteligencia alemana! &amp;iquest;C&amp;oacute;mo es posible que j&amp;oacute;venes que consagran su vida a los fines m&amp;aacute;s espirituales no sientan el instinto primordial de la espiritualidad, el instinto de conservaci&amp;oacute;n del esp&amp;iacute;ritu y beban cerveza?... El alcoholismo de la juventud erudita tal vez no ponga en tela de juicio su erudici&amp;oacute;n, que sin esp&amp;iacute;ritu se puede hasta ser un gran erudito, pero en cualquier otro plano de cosas es un problema. &amp;iexcl;D&amp;oacute;nde no se comprueba esa suave degeneraci&amp;oacute;n que la cerveza determina en el esp&amp;iacute;ritu! En cierta ocasi&amp;oacute;n, en un caso que casi adquiri&amp;oacute; celebridad, denunci&amp;eacute; tal degeneraci&amp;oacute;n: la degeneraci&amp;oacute;n de nuestro librepensador alem&amp;aacute;n n&amp;uacute;mero uno, del listo David Strauss, autor de un evangelio de cervecer&amp;iacute;a y &amp;ldquo;nuevo credo&amp;rdquo;... No en balde hab&amp;iacute;a rendido pleites&amp;iacute;a en verso a la &amp;ldquo;encantadora morocha&amp;rdquo;, jur&amp;aacute;ndole lealtad hasta la muerte... Plat&amp;oacute;n va m&amp;aacute;s all&amp;aacute;. Con un candor muy heleno, incompatible con el &amp;ldquo;cristiano&amp;rdquo;, afirma que no habr&amp;iacute;a ninguna filosof&amp;iacute;a plat&amp;oacute;nica si no hubiese en Atenas tantos j&amp;oacute;venes hermosos; que s&amp;oacute;lo la vista de estos j&amp;oacute;venes sume el alma del fil&amp;oacute;sofo en una embriaguez er&amp;oacute;tica y que no se libra hasta no haber plantado en tan hermoso suelo la semilla de todas las cosas elevadas. &amp;iexcl; Otro santo muy raro! Uno se resiste a dar cr&amp;eacute;dito a sus o&amp;iacute;dos, aun en el supuesto de que se diera cr&amp;eacute;dito a Plat&amp;oacute;n. Se adivina, en todo caso, que en Atenas se filosofaba de una manera diferente, sobre todo en ~ublico. Nada hay tan antiheleno como la sutilizaci&amp;oacute;n conceptual de un solitario, amor intellectualis dei al modo de Spinoza. La filosof&amp;iacute;a al modo de Plat&amp;oacute;n corresponde definirla m&amp;aacute;s bien como rivalidad er&amp;oacute;tica, como evoluci&amp;oacute;n y profundizaci&amp;oacute;n de la antigua gimnasia agonal y sus premisas... &amp;iquest;Qu&amp;eacute; surgi&amp;oacute;, por &amp;uacute;ltimo, de este erotismo filos&amp;oacute;fico de Plat&amp;oacute;n? Una nueva modalidad art&amp;iacute;stica del agon heleno, la dial&amp;eacute;ctica. Para terminar, recordar&amp;eacute;, en oposici&amp;oacute;n a Schopenhauer y en honor de Plat&amp;oacute;n, que tambi&amp;eacute;n toda la cultura y literatura superiores de la Francia cl&amp;aacute;sica han nacido en el suelo del inter&amp;eacute;s sexual. Cabe buscar en ellas por doquier la galanter&amp;iacute;a, los sentidos, la rivalidad sexual, la &amp;ldquo;mujer&amp;rdquo;; no se buscar&amp;aacute; nunca en vano... L&amp;#39;art pour l&amp;#39;art. La lucha por el fin en el arte es siempre la lucha contra la tendencia a la moralizaci&amp;oacute;n en el arte, contra su subordinaci&amp;oacute;n a la moral. L&amp;#39;art pour l&amp;#39;art quiere decir: &amp;ldquo;&amp;iexcl;que se vaya al diablo la moral!&amp;rdquo; Mas aun esta hostilidad revela el imperio del prejuicio. Una vez excluido del arte el fin de la moralizaci&amp;oacute;n y del perfeccionamiento de los hombres, no por eso el arte carece necesariamente de fin, meta y sentido y es necesariamente l&amp;#39;art pour l&amp;#39;art-un gusano que se muerde la cola. &amp;ldquo;&amp;iexcl;Ni fin moral, ni fin alguno!&amp;#39;-, as&amp;iacute; habla la pura pasi&amp;oacute;n. El sic&amp;oacute;logo, en cambio, pregunta: &amp;iquest;qu&amp;eacute; hace todo arte?, &amp;iquest;no elogia?, &amp;iquest;no exalta?, &amp;iquest;no escoge?, &amp;iquest;no destaca? Con todo esto, robustece o debilita determinadas valoraciones... &amp;iquest;Se trata tan s&amp;oacute;lo de una cosa accidental?, &amp;iquest;de una casualidad?, &amp;iquest;de algo en que el instinto del artista no interviene para nada? &amp;iquest;O bien de la idea del poder del artista?... El instinto m&amp;aacute;s profundo del artista, &amp;iquest;tiende al arte?, &amp;iquest;no tiende al sentido del arte, a la vida?, &amp;iquest;a un ideal de vida? Si el arte es la gran incitaci&amp;oacute;n a la vida, &amp;iquest;c&amp;oacute;mo considerarlo carente de fin y meta, de acuerdo con l&amp;#39;art pour l&amp;#39;art? Sigue entonces en pie este interrogante: el arte plasma tambi&amp;eacute;n muchas cosas feas, duras y problem&amp;aacute;ticas de la vida. &amp;iquest;Se aparta de ella? Y, en efecto, ha habido fil&amp;oacute;sofos que le daban este sentido. Schopenhauer ense&amp;ntilde;aba como prop&amp;oacute;sito total del arte: &amp;ldquo;liberarse de la voluntad&amp;rdquo;, y ensalzaba &amp;ldquo;inducir a la resignaci&amp;oacute;n&amp;rdquo; como la gran utilidad de la tragedia. Pero esto, seg&amp;uacute;n ya lo di a entender, es &amp;oacute;ptica de pesimista y &amp;ldquo;mal de ojo&amp;rdquo;; hay que apelar a los artistas mismos. &amp;iquest;Qu&amp;eacute; comunica el artista tr&amp;aacute;gico de su intimidad? &amp;iquest;No exhibe &amp;eacute;l precisamente el estado exento de miedo ante lo pavoroso y problem&amp;aacute;tico? En este estado es una aspiraci&amp;oacute;n elevada; quien lo conoce le rinde los m&amp;aacute;ximos honores. Lo comunica, no puede por menos de comunicarlo, siempre que sea un artista, un genio de la comunicaci&amp;oacute;n. La valent&amp;iacute;a y libertad del sentimiento ante un enemigo poderoso, ante una sublime desventura, ante un problema que sobrecoge; este estado triunfante es el que elige y exalta el artista tr&amp;aacute;gico. Ante la tragedia, lo que hay de guerrero en nuestra alma celebra sus saturnales; quien est&amp;aacute; acostumbrado a sufrir y va en procura del sufrimiento, el hombre heroico, con la tragedia ensalza su existencia; &amp;uacute;nicamente a &amp;eacute;l sirve lo tr&amp;aacute;gico la bebida de esta dulc&amp;iacute;sima crueldad. Conformarse con los hombres, tener casa abierta con su coraz&amp;oacute;n es liberal, pero nada m&amp;aacute;s que liberal. Los corazones capaces de la hospitalidad aristocr&amp;aacute;tica se los reconoce por las muchas ventanas cubiertas y postigos cerrados; tienen desocupadas sus mejores estancias. &amp;iquest;Por qu&amp;eacute;? Porque esperan a hu&amp;eacute;spedes con los que uno no &amp;ldquo;se conforma&amp;rdquo;... No se imagina c&amp;oacute;mo he practicado hasta el final el programa de ausencia de pensamientos: y tengo raz&amp;oacute;n en serle fiel, porque &amp;ldquo;detr&amp;aacute;s del pensamiento est&amp;aacute; el diablo&amp;rdquo; de un furioso acceso de dolor. Tal fue el costo del manuscrito que le lleg&amp;oacute; desde Saint-Moritz. Probablemente nadie lo hubiera querido escribir a ese precio, en el caso de que se pudiera evitar hacerlo. Ahora con frecuencia su lectura me produce horror, por los largos apartados y los malos recuerdos. Con excepci&amp;oacute;n de algunas l&amp;iacute;neas, el total fue concebido sobre la marcha y esbozado con l&amp;aacute;piz en seis cuadernitos: la transcripci&amp;oacute;n me daba n&amp;aacute;useas. Tuve que dejar pasar una veintena de encadenamientos m&amp;aacute;s largos, desafortunadamente algunos de los m&amp;aacute;s esenciales, porque nunca ten&amp;iacute;a el tiempo suficiente para extraerlos del horrible garabateo en l&amp;aacute;piz: lo que ya me sucedi&amp;oacute; el verano pasado. Despu&amp;eacute;s de lo cual, el encadenamiento de los pensamientos escapa de mi memoria: en efecto tengo que arrebatar los minutos y los cuartos de hora a la &amp;ldquo;energ&amp;iacute;a del cerebro&amp;rdquo; de la que usted habla, arranc&amp;aacute;ndolos de un cerebro que sufre. A veces me parece que no podr&amp;eacute; hacerlo nunca m&amp;aacute;s. Leo su copia y me cuesta entenderme a m&amp;iacute; mismo, de tan agobiada que est&amp;aacute; mi cabeza. Aunque para m&amp;iacute; escribir est&amp;eacute; entre los frutos rigurosamente prohibidos, usted, a quien venero como a una hermana mayo, deb&amp;iacute;a recibir una carta m&amp;iacute;a -&amp;iexcl;y sin duda ser&amp;aacute; la &amp;uacute;ltima! Porque el espantoso y casi incesante martirio de mi vida me hace languidecer en espera de su fin, y seg&amp;uacute;n ciertos indicios la apoplej&amp;iacute;a liberadora estar&amp;iacute;a bastante pr&amp;oacute;xima como para confiar en su llegada. Con respecto al tormento y a la renunciaci&amp;oacute;n, puedo comparar mi vida de estos &amp;uacute;ltimos a&amp;ntilde;os con la de un asceta de cualquier &amp;eacute;poca: si bien es cierto que los mismo a&amp;ntilde;os me beneficiaron mucho en cuanto a la purificaci&amp;oacute;n y a la limpieza del alma -y para eso no tuve necesidad ni de religi&amp;oacute;n ni de arte. (Observar&amp;aacute; que estoy orgulloso de eso; en realidad, s&amp;oacute;lo el desamparo total me permiti&amp;oacute; descubrir mis propias fuentes de salud.) Creo haber realizado la obra de mi vida, es cierto que no teniendo un momento de tranquilidad. Pero s&amp;eacute; que para muchos derram&amp;eacute; un gran gota de aceite y que les di una se&amp;ntilde;al de &amp;aacute;nimo pacifico y de sentido de la equidad para la elevaci&amp;oacute;n de s&amp;iacute; mismos. Le escribo esto como agregado, a decir verdad deber&amp;iacute;a ser pronunciado en el momento de la conclusi&amp;oacute;n de mi &amp;ldquo;humanidad&amp;rdquo;. Ning&amp;uacute;n dolor ha podido ni podr&amp;iacute;a inducirme a un falso testimonio contra la vida tal como yo la concibo. Mi existencia es una carga espantosa: la hubiera rechazado hace mucho tiempo, de no ser por las experimentaciones tan instructivas en el dominio intelectual y moral, precisamente durante ese estado de sufrimiento y de renunciaci&amp;oacute;n casi absoluta -ese alegre humor, &amp;aacute;vido de conocer, me eleva a alturas donde triunfo sobre cualquier tortura y cualquier desesperanza. En t&amp;eacute;rminos generales, nunca fui m&amp;aacute;s feliz en toda mi vida: &amp;iexcl;as&amp;iacute; y todo! Un constante dolor, una sensaci&amp;oacute;n parecida al mareo, durante horas una semipar&amp;aacute;lisis que me vuelve dif&amp;iacute;cil la palabra, alternando con accesos furiosos (el &amp;uacute;ltimo me hizo vomitar tres d&amp;iacute;as y tres noches, &amp;iexcl;esperaba que viniera la muerte! Permanecer solo y pasearme, aire de altura, r&amp;eacute;gimen en base a huevos y leche. Cualquier remedio calmante ha sido in&amp;uacute;til. El fr&amp;iacute;o me hace muy mal. El consuelo son mis pensamientos y mis perspectivas. Durante esos recorridos garrapateo aqu&amp;iacute; y all&amp;aacute; algo sobre una hoja, no escribo nada sobre mi escritorio, algunos amigos descifran mis garabatos. A continuaci&amp;oacute;n va mi &amp;uacute;ltima producci&amp;oacute;n (que mis amigos terminaron de pasar en limpio): ac&amp;eacute;ptelo con benevolencia, incluso si no coincidiera en parte con su propia manera de pensar. (No busco &amp;ldquo;adeptos&amp;rdquo; -&amp;iexcl;cr&amp;eacute;ame!- gozo de mi libertad y deseo ese placer a todos los que tienen derecho a la libertad espiritual.) En el presente toda mi capacidad de inventiva y todo mis esfuerzos tienden a conseguir una soledad de buhardilla, donde las exigencias necesarias y las m&amp;aacute;s simples de mi naturaleza, como me las han revelado tantos y tantos dolores, puedan encontrar su satisfacci&amp;oacute;n leg&amp;iacute;tima. &amp;iexcl;Y quiz&amp;aacute; lo logre! El combate cotidiano contra mi dolor de cabeza y la rid&amp;iacute;cula diversidad de mis estados de angustia exigen tanta atenci&amp;oacute;n que corro el riesgo de volverme ego&amp;iacute;sta -se trata de contrapesar impulsos muy generales, muy sublimes que me domina a tal punto que, sin poderosos contrapesos, tendr&amp;iacute;a que volverme loco. Justamente acabo de salir a flote de un acceso de los m&amp;aacute;s duros, y apenas me he sacudido una desolaci&amp;oacute;n de dos d&amp;iacute;as cuando ya de nuevo mi locura se echa a corre tras cosas inconcebibles desde el primer despertar, e ignoro si para otros habitantes de buhardillas la aurora alguna vez ilumin&amp;oacute; cosas m&amp;aacute;s agradables y m&amp;aacute;s deseables... &lt;/h4&gt;&lt;h3&gt;Estar de muerte. &lt;/h3&gt;&lt;h4&gt;Tenemos el testimonio de un empresario del ramo de la cons&amp;shy;trucci&amp;oacute;n ante el Comit&amp;eacute; bancario, en 1857, por el que podemos seguir las incidencias de la producci&amp;oacute;n capitalista de casas en la ciu&amp;shy;dad de Londres. En su juventud, nos dice, la mayor&amp;iacute;a de las casas se constru&amp;iacute;an por encargo y el importe le era abonado al contratista al llegar a ciertas fases de la construcci&amp;oacute;n. Se edificaba muy poco, para la especulaci&amp;oacute;n, por lo general, los contratistas s&amp;oacute;lo se prestaban a ello para dar trabajo de un modo regular a sus obreros y mantenerlos agrupados. Desde hace cuarenta a&amp;ntilde;os, todo esto ha cambiado. Ahora, se construye muy poco por encargo. El que nece&amp;shy;sita una nueva casa la busca entre las construidas para especular con ellas o entre las que se hallan en construcci&amp;oacute;n. El empresario de construcciones ya no trabaja para sus clientes, sino para el mercado; se halla obligado, lo mismo que cualquier otro industrial, a tener en el mercado sus mercanc&amp;iacute;as terminadas. Mientras que antes un con&amp;shy;tratista sol&amp;iacute;a emprender al mismo tiempo, cuando m&amp;aacute;s, la construc&amp;shy;ci&amp;oacute;n de tres o cuatro casas para la especulaci&amp;oacute;n, ahora tiene que comprar grandes solares (es decir, en t&amp;eacute;rminos continentales, arren&amp;shy;darlos por m&amp;aacute;s de 99 a&amp;ntilde;os), construir en ellos hasta cien o doscientas casas y aventurarse as&amp;iacute; en una empresa que rebasa veinte y hasta cincuenta veces su capital. Los fondos necesarios se movilizan me&amp;shy;diante hipotecas y el dinero se va poniendo a disposici&amp;oacute;n del em&amp;shy;presario a medida que se desarrolla la construcci&amp;oacute;n de las distintas casas. En estas condiciones, si se produce una crisis que paraliza el pago de las cantidades abonadas a cuenta, se viene a tierra por lo general toda la empresa; en el mejor de los casos, la construcci&amp;oacute;n queda interrumpida hasta tiempos mejores; si las cosas vienen mal dadas se destinan a la demolici&amp;oacute;n y se venden a mitad de precio. Hoy, ninguna empresa de construcci&amp;oacute;n puede vivir sin dedicarse a la especulaci&amp;oacute;n, y adem&amp;aacute;s a gran escala. La ganancia que se obtiene por la construcci&amp;oacute;n misma es extraordinariamente peque&amp;ntilde;a; la ganancia principal consiste en el alza de la renta, en saber escoger y explorar los solares. Por este m&amp;eacute;todo la especulaci&amp;oacute;n encaminada a fomentar la demanda de casas se han construido casi todos los barrios de Belgravia y Tyburn y las miles y miles de villas de los alrededores de Londres. (Extracto del Report from the Select Committee on Bank Acts, parte I, 1857, Evidence. Preguntas 5413&amp;ndash;18, 5435&amp;ndash;36.) &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.net&quot;&gt;Chicas Barcelona&lt;/a&gt; Tanto da que la simiente se deduzca directamente como parte del producto o que el producto en su totalidad se venda y una parte de su valor se destine a comprar simiente ajena: en ambos casos se opera una simple reposici&amp;oacute;n, por medio de la cual no se obtiene ninguna ganancia. En un caso, la mercanc&amp;iacute;a entra en circulaci&amp;oacute;n como mercanc&amp;iacute;a con el resto del producto; en el otro, s&amp;oacute;lo figura en la contabilidad como parte integrante del valor del capital desem&amp;shy;bolsado. Pero, en ambos casos es parte circulante del capital productivo. Es consumida en su totalidad para crear el producto y tiene que reponerse &amp;iacute;ntegramente a base de &amp;eacute;ste, para que sea posible la reproducci&amp;oacute;n. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.es&quot;&gt;BCN Girls&lt;/a&gt; Primero, el capital&amp;ndash;dinero de 500 libras esterlinas, se convierte en capital productivo; luego &amp;eacute;ste, en el proceso de producci&amp;oacute;n, se transforma en un valor&amp;ndash;mercanc&amp;iacute;as de 600 libras y pone en circulaci&amp;oacute;n no s&amp;oacute;lo un valor&amp;ndash;mercanc&amp;iacute;as de 500 libras, igual al capital&amp;ndash;dinero primitivamente desembolsado, sino adem&amp;aacute;s una plusval&amp;iacute;a de 100 libras, nuevamente producida. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.com.es&quot;&gt;Prost&amp;iacute;bulos&lt;/a&gt; Prescindiendo del error fundamental &amp;ndash;la tergiversaci&amp;oacute;n de las categor&amp;iacute;as del capital fijo y el capital circulante con las categor&amp;iacute;as del capital constante y el capital variable&amp;ndash;, la confusi&amp;oacute;n que se advierte en el modo como los economistas vienen definiendo estos conceptos descansa primordialmente en los siguientes puntos: &lt;a href=&quot;http://www.girlsbarcelona.com&quot;&gt;Barcelona scorts&lt;/a&gt; Para ello, todos tendr&amp;iacute;an que vender una parte de su producto, sin volver a comprar. El hecho de que todos ellos posean un determinado fondo de dinero, que lanzan a la circulaci&amp;oacute;n como medio de circulaci&amp;oacute;n para su consumo y una cierta parte del cual vuelve a recuperar cada uno de ellos de la circulaci&amp;oacute;n, no constituye absolutamente nada misterioso. Pero este fondo de dinero se hallar&amp;aacute; formado, entonces, precisamente como fondo de circulaci&amp;oacute;n, mediante la realizaci&amp;oacute;n monetaria de la plusval&amp;iacute;a, y en modo alguno como capital&amp;ndash;dinero latente. &lt;a href=&quot;http://www.girlsmadrid.com&quot;&gt;girlsmadrid&lt;/a&gt; Las dos formas que reviste el valor del capital dentro de sus fases de circulaci&amp;oacute;n son la del capital&amp;ndash;dinero y la del capital&amp;ndash;mercanc&amp;iacute;as; la forma propia de la fase de producci&amp;oacute;n es la del capital productivo. El capital que, a lo largo de su ciclo global, reviste y abandona de nuevo estas formas, cumpliendo en cada una de ellas la funci&amp;oacute;n correspondiente es el capital industrial, industrial, en el sentido de que abarca todas las ramas de producci&amp;oacute;n explotadas sobre bases capitalistas. &lt;a href=&quot;http://www.girlsvalencia.com&quot;&gt;Relax valencia&lt;/a&gt; II. El valor total de la parte del producto anual consistente en medios de producci&amp;oacute;n se distribuye como sigue: una parte de valor es simplemente el valor de los medios de producci&amp;oacute;n absorbidos para elaborar estos medios de producci&amp;oacute;n y, por tanto, valor&amp;ndash;capital que reaparece sencillamente bajo una forma distinta; una segunda parte equivale al valor del capital invertido en fuerza de trabajo o lo que es lo mismo, a la suma de los salarios abonados por los capitalistas de esta esfera de producci&amp;oacute;n. La tercera parte de valor, finalmente, constituye la fuente de la ganancia (incluyendo las rentas del suelo), de los capitalistas industriales de esta categor&amp;iacute;a. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.net/escort_madrid.htm&quot;&gt;Escort Madrid&lt;/a&gt; Esto se halla en abierta contradicci&amp;oacute;n con la teor&amp;iacute;a ricardiana del valor y tambi&amp;eacute;n con su teor&amp;iacute;a de la ganancia, que es, en realidad, la teor&amp;iacute;a de la plusval&amp;iacute;a. Ricardo s&amp;oacute;lo se fija en la distinci&amp;oacute;n entre el capital fijo y el capital circulante en la medida en que las distintas proporciones de ambos en ramas industriales distintas, siendo los capitales iguales, influyen en la ley del valor, y concretamente, en la medida en que la elevaci&amp;oacute;n o el descenso de los salarios por efecto de estas circunstancias afecta a los precios. Sin embargo, a&amp;uacute;n dentro de los l&amp;iacute;mites de esta reducida investigaci&amp;oacute;n, la confusi&amp;oacute;n del capital fijo y circulante con el capital constante y variable le lleva a cometer los m&amp;aacute;s grandes errores y lo induce a partir, en realidad, de una base completamente falsa de investigaci&amp;oacute;n. 1&amp;deg; Al englobar la parte del valor del capital invertida en fuerza de trabajo en la categor&amp;iacute;a del capital circulante, se desarrolla de un modo falso, a su vez, el concepto de este capital, y especialmente las circunstancias que hacen que la parte de capital, invertida en trabajo se incluya en esta categor&amp;iacute;a. 2&amp;deg; Se confunde la raz&amp;oacute;n seg&amp;uacute;n la cual la parte de capital invertida en trabajo es capital variable con aquella seg&amp;uacute;n la cual es capital circulante, por oposici&amp;oacute;n al capital fijo. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.net/espana/girona.htm&quot;&gt;Clubs de alterne en Girona&lt;/a&gt; En la secci&amp;oacute;n segunda, hemos analizado el ciclo en su forma peri&amp;oacute;dica; es decir, en su rotaci&amp;oacute;n. Expusimos, de una parte, c&amp;oacute;mo las diversas partes integrantes del capital (capital fijo y capital circulante) recorren el ciclo de las formas en distintos per&amp;iacute;odos y de distintas maneras. Y, de otra parte, investigamos las circunstancias que determinan la diversa duraci&amp;oacute;n del per&amp;iacute;odo de trabajo y del per&amp;iacute;odo de circulaci&amp;oacute;n. Al hacerlo, vimos c&amp;oacute;mo la duraci&amp;oacute;n del ciclo y la relaci&amp;oacute;n entre las distintas partes que lo integran influyen sobre la extensi&amp;oacute;n del mismo proceso de producci&amp;oacute;n y sobre la cuota anual de la plusval&amp;iacute;a. En efecto, si en la secci&amp;oacute;n primera se examinaron, principalmente, las formas sucesivas que el capital adopta y abandona sucesivamente en su ciclo, en la secci&amp;oacute;n segunda vimos c&amp;oacute;mo, dentro de este flujo y sucesi&amp;oacute;n de formas, un capital de una magnitud dada se divide al mismo tiempo, aunque en volumen variable, en las diversas formas de capital productivo, capital&amp;ndash;dinero y capital&amp;ndash;mercanc&amp;iacute;as, de tal modo, que estas formas no s&amp;oacute;lo se suceden unas a otras, sino que las diversas partes del valor capital global aparecen y funcionan simult&amp;aacute;neamente y de un modo constante bajo estas distintas modalidades. El capital&amp;ndash;dinero, concretamente, se presentaba bajo una forma peculiar que no se nos hab&amp;iacute;a revelado en el libro I. Y descubrimos determinadas leyes con arreglo a las cuales las partes integrantes de un capital dado, partes de magnitud distinta, necesitan ser desembolsadas, y renovada constantemente la rotaci&amp;oacute;n, seg&amp;uacute;n las condiciones de forma de capital&amp;ndash;dinero, para mantener constantemente en funciones un capital productivo de determinada magnitud. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.net/internacional/deutsch.htm&quot;&gt;Begleitservice Barcelona&lt;/a&gt; En este caso, se part&amp;iacute;a del supuesto de que la suma de dinero que el capitalista lanza a la circulaci&amp;oacute;n para atender a su consumo individual hasta que su capital empieza a refluir, equivale exactamente a la plusval&amp;iacute;a por &amp;eacute;l producida y que, por tanto, ha de ser convertida en dinero. Es, indudablemente, en lo que se refiere al capitalista individual, una hip&amp;oacute;tesis arbitraria. En cambio, tiene que ser necesariamente cierta con respecto a la clase capitalista en su conjunto, a base de la producci&amp;oacute;n simple. Expresa simplemente lo que expresa este sistema de reproducci&amp;oacute;n, a saber: que se consume improductivamente toda la plusval&amp;iacute;a, pero s&amp;oacute;lo &amp;eacute;sta, sin tocar en lo m&amp;aacute;s m&amp;iacute;nimo al capital constitutivo inicial. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.net/scort_madrid.htm&quot;&gt;scort en Madrid&lt;/a&gt; El capital, como valor que se valoriza, no encierra solamente relaciones de clase, un determinado car&amp;aacute;cter social, basado en la existencia del trabajo como trabajo asalariado. Es un movimiento, un proceso c&amp;iacute;clico a trav&amp;eacute;s de diferentes fases, que, a su vez, se halla formado por tres diferentes etapas. S&amp;oacute;lo se le puede concebir, pues, como movimiento, y no en estado yacente. Quienes consideran una pura abstracci&amp;oacute;n le sustantivaci&amp;oacute;n del valor olvidan que el movimiento del capital industrial es precisamente esta abstracci&amp;oacute;n hecha realidad. El valor recorre aqu&amp;iacute; diferentes formas, diversos movimientos, en los que se conserva y al mismo tiempo se valoriza, se incrementa. Como por ahora s&amp;oacute;lo nos interesa la forma del movimiento, no tenemos en cuenta las revoluciones que puede sufrir en su proceso c&amp;iacute;clico el valor&amp;ndash;capital; pero es evidente que, pese a todas las revoluciones del valor, la producci&amp;oacute;n capitalista s&amp;oacute;lo existe y puede s existiendo mientras el valor&amp;ndash;capital se valoriza, es decir, mientras describe su proceso c&amp;iacute;clico como valor sustantivado, mientras, por tanto, las revoluciones del valor son dominadas y niveladas de alg&amp;uacute;n modo. Los movimientos del capital aparecen como actos del capitalista industrial individual, en el sentido de que es &amp;eacute;ste quien act&amp;uacute;a como comprador de mercanc&amp;iacute;as y de trabajo, como vendedor de mercanc&amp;iacute;as y capitalista productivo, haciendo posible, por tanto, mediante sus actos, la realizaci&amp;oacute;n del ciclo. Si el capital social experimenta una revoluci&amp;oacute;n de valor, puede ocurrir que su capital individual sea afectado por ella y sucumba, por no poder hacer frente a las condiciones de esta conmoci&amp;oacute;n de valor. Cuanto m&amp;aacute;s agudas y frecuentes son las revoluciones del valor, m&amp;aacute;s se impone la acci&amp;oacute;n autom&amp;aacute;tica del valor sustantivado, con la violencia de un proceso elemental de la naturaleza, frente a la previsi&amp;oacute;n y los c&amp;aacute;lculos del capitalista individual, m&amp;aacute;s se supedita el curso de la producci&amp;oacute;n normal a la especulaci&amp;oacute;n anormal, mayor es el peligro que amenaza la existencia de los capitales individuales. Estas revoluciones peri&amp;oacute;dicas del valor vienen, pues, precisamente a confirmar aquello que se quiere que contradigan, a saber: la sustantivaci&amp;oacute;n que adquiere el valor en cuanto capital y que se mantiene y agudiza a trav&amp;eacute;s de sus movimientos. &lt;a href=&quot;http://www.anibcn.com&quot;&gt;putas rusas&lt;/a&gt; Desde el momento en que la parte de capital invertida en trabajo s&amp;oacute;lo se distingue de la invertida en medios de trabajo por su per&amp;iacute;odo de reproducci&amp;oacute;n y, consiguientemente, por su plazo de circulaci&amp;oacute;n; desde el momento en que una de esas partes se halla formada por medios de subsistencia, al igual que la otra lo est&amp;aacute; por medios de trabajo, sin que exista entre unos y otros m&amp;aacute;s caracter&amp;iacute;stica distintiva que el grado m&amp;aacute;s o menos r&amp;aacute;pido de caducidad, como entre los primeros existen, a su vez, grados de caducidad muy distintos, desaparecer&amp;aacute;, naturalmente, toda differentia specifica entre el capital invertido en fuerza de trabajo y el que se invierte en medios de producci&amp;oacute;n. &lt;a href=&quot;http://www.deliciasbcn.com&quot;&gt;barcelona masajistas&lt;/a&gt;&lt;/h4&gt;&lt;h3&gt;Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita. &lt;/h3&gt;&lt;h4&gt;Consideramos, por &amp;uacute;ltimo, la ingenuidad que supone decir: &amp;ldquo;&amp;iexcl;as&amp;iacute; debiera ser el hombre!&amp;#39; La realidad nos muestra una encantadora riqueza de tipos, la exube&amp;shy;rancia de un derrochador juego y cambio de formas; y he aqu&amp;iacute; que tal pobre moralista metido en su rin&amp;shy;c&amp;oacute;n dice: &amp;ldquo;&amp;iexcl;no!, &amp;iexcl;el hombre debiera ser diferente!&amp;rdquo;... Y este pedante hasta pretende saber c&amp;oacute;mo debiera ser el hombre; pinta en la pared su propia imagen y dice &amp;ldquo;&amp;iexcl;ecce homo!&amp;rdquo;... Aunque el moralista s&amp;oacute;lo se dirija al individuo y le diga: &amp;ldquo;&amp;iexcl;t&amp;uacute; debieras ser as&amp;iacute;!&amp;rdquo;, hace tambi&amp;eacute;n el rid&amp;iacute;culo. El individuo es en un todo un trozo de fatum, una ley m&amp;aacute;s, una necesidad m&amp;aacute;s para todo lo por venir, todo lo que ser&amp;aacute;. Decirle &amp;ldquo;&amp;iexcl;s&amp;eacute; dife&amp;shy;rente!&amp;rdquo; significa pedir que todo sea diferente y cam&amp;shy;bie, incluso retroactivamente... Y en efecto, no han faltado los moralistas consecuentes que ped&amp;iacute;an que el hombre fuese diferente, esto es, virtuoso, trasunto fiel de ellos, vale decir, estrecho y mezquino; &amp;iexcl;para tal fin negaban el mundo! &amp;iexcl;Una m&amp;aacute;xima locura, por cierto! &amp;iexcl;Una inmodestia nada modesta, por cierto! ... La mo&amp;shy;ral, en tanto que condena por principio y supone un no con referencia a cosas, factores o prop&amp;oacute;sito de la vida, es un error espec&amp;iacute;fico con el cual no hay que te&amp;shy;ner contemplaciones, una idiosincrasia de degenerados qu&amp;eacute; ha hecho un da&amp;ntilde;o inmenso... Los otros, los in&amp;shy;moralistas, por el contrario, hemos abierto nuestro coraz&amp;oacute;n a toda clase de comprensi&amp;oacute;n, compenetraci&amp;oacute;n y aprobaci&amp;oacute;n. Nos cuesta negar; anhelamos decir s&amp;iacute;. Se nos han abierto cada vez m&amp;aacute;s los ojos para esa econom&amp;iacute;a que necesita y sabe aprovechar aun todo lo que repudia la santa locura del sacerdote, de la raz&amp;oacute;n enferma operante en el sacerdote; para esa econom&amp;iacute;a en la ley de la vida que saca provecho incluso de la repugnante especie de los mojigatos, los sacerdotes y los virtuosos. &amp;iquest;Qu&amp;eacute; provecho? En este punto nosotros mismos, los inmoralistas, somos la respuesta... &lt;a href=&quot;http://www.deliciasbcn.com&quot;&gt;tantra&lt;/a&gt; A. Smith tropieza aqu&amp;iacute; con la important&amp;iacute;sima distinci&amp;oacute;n existente entre los obreros que trabajan en la producci&amp;oacute;n de medios de producci&amp;oacute;n y los que trabajan en la producci&amp;oacute;n directa de medios de consumo. El valor del producto&amp;ndash;mercanc&amp;iacute;a de los primeros encierra una parte integrante igual a la suma de los salarios, es decir, al valor de la parte de capital invertida en la compra de fuerza de trabajo; esta parte de valor existe f&amp;iacute;sicamente como una determinada parte al&amp;iacute;cuota de los medios de producci&amp;oacute;n producidos por estos obreros. El dinero con que se pagan sus salarios constituye, para ellos, una renta, pero su trabajo no crea productos que sean consumibles, ni para ellos mismos ni para otros. Por tanto, estos productos no entran de por s&amp;iacute; en la parte del producto anual destinado a alimentar el fondo social de consumo en el que est&amp;aacute; llamada a realizarse toda &amp;ldquo;renta neta&amp;rdquo;. A. Smith se olvida aqu&amp;iacute; de a&amp;ntilde;adir que lo que dice de los salarios es tambi&amp;eacute;n aplicable a la parte integrante del valor de los medios de producci&amp;oacute;n que forma, en calidad de plusval&amp;iacute;a dividida en las categor&amp;iacute;as de ganancia y renta del suelo, la renta (de primera mano) del capitalista industrial Tambi&amp;eacute;n estos elementos integrantes del valor existen en forma de medios de producci&amp;oacute;n, de art&amp;iacute;culos no consumibles; s&amp;oacute;lo despu&amp;eacute;s de convertirse en dinero pueden absorber, con arreglo a su precio, una cantidad de los medios de consumo producido por la segunda clase de obreros y transferidos al fondo individual de consumo de sus poseedores. Con tanta mayor raz&amp;oacute;n hubiera debido comprender A. Smith que la parte de valor de los medios de producci&amp;oacute;n creados anualmente, la cual es igual al valor de los medios de producci&amp;oacute;n que dentro de esta esfera de producci&amp;oacute;n funcionan &amp;ndash;es decir, de los medios de producci&amp;oacute;n con que se fabrican otros medios de producci&amp;oacute;n&amp;ndash; y representa, por tanto, una parte de valor igual al valor del capital constante invertido aqu&amp;iacute;, queda excluida en absoluto, no s&amp;oacute;lo por la forma natural en que existe, sino tambi&amp;eacute;n por funci&amp;oacute;n de capital, de toda parte integrante de valor creadora de renta. &lt;a href=&quot;http://www.escortbarcelona.com.es&quot;&gt;barcelona callgirl&lt;/a&gt; 2) Lo esencial en el concepto del capital. variable &amp;ndash;y, por tanto para la transformaci&amp;oacute;n de una suma cualquiera de valor en capital&amp;ndash; es el hecho de que el capitalista cambie una determinada suma de valor, una suma de valor dada (y, en este sentido, constante) por fuerza creadora de valor; una magnitud de valor por producci&amp;oacute;n de valor, por una fuerza que se valoriza a s&amp;iacute; misma. El que el capitalista pague al obrero en dinero o en medios de subsistencia no altera en lo m&amp;aacute;s m&amp;iacute;nimo este concepto esencial. Lo &amp;uacute;nico que altera es la modalidad de existencia del valor previamente desembolsado por &amp;eacute;l, que en un caso existe bajo la forma de dinero con que el obrero compra por su cuenta en el mercado los medios de subsistencia y en otro caso bajo la forma de medios de subsistencia directamente consumidos por &amp;eacute;l. La producci&amp;oacute;n capitalista desarrollada presupone en realidad el que el obrero sea pagado en dinero, puesto que tiene como premisa general el proceso de producci&amp;oacute;n a trav&amp;eacute;s del proceso de circulaci&amp;oacute;n, es decir, la econom&amp;iacute;a monetaria. Pero la creaci&amp;oacute;n de plusval&amp;iacute;a &amp;ndash;y, por tanto, la capitalizaci&amp;oacute;n de la suma de valor desembolsada&amp;ndash; no responde ni a la forma del dinero ni a la forma natural del salario o del capital, invertido en la compra de fuerza creadora del valor, del trueque de una magnitud constante por otra variable. &lt;a href=&quot;http://www.escortbarcelona.com.es&quot;&gt;escort de lujo&lt;/a&gt; Wrestlingworth: Dormitorios de unos 12 pies de largo por 10 de ancho, aunque hay tambi&amp;eacute;n muchos m&amp;aacute;s reducidos. Las peque&amp;ntilde;as chozas de un piso se dividen no pocas veces, mediante un tabique de tabla, en dos dormitorios; a veces, se coloca la cama en una cocina de 5 pies y 6 pulgadas de alto. Alquiler: 3 libras esterlinas. Si los inquilinos quieren disponer de retrete tienen que hacerlo por su cuenta: el casero s&amp;oacute;lo les da un agujero. Tan pronto como uno de los inquilinos construye un retrete, afluyen a &amp;eacute;l todos los vecinos. Hay una casa, llamada Richardson, de una belleza indescriptible. Sus paredes de mortero se combaron como las faldas de una dama al doblar la rodilla. El extremo de una viga era convexo, el otro c&amp;oacute;ncavo y sobre &amp;eacute;ste se levantaba, desgraciadamente, una chimenea, un tubo torcido de madera y barro que parec&amp;iacute;a la trompa de un elefante. Un palo largo serv&amp;iacute;a de sost&amp;eacute;n, para evitar que la chimenea se derrumbase. La puerta y las ventanas en forma de rombo. De las 17 casas visitadas s&amp;oacute;lo 4 ten&amp;iacute;an m&amp;aacute;s de un dormitorio, y tambi&amp;eacute;n &amp;eacute;stas estaban abarrotadas. Los cots (chozas) con un solo dormitorio albergaban a 3 personas adultas con 3 ni&amp;ntilde;os, a un matrimonio con 6 hijos, etc. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.com&quot;&gt;escorts barcelona&lt;/a&gt; Si sus hilados circulan es porque &amp;eacute;l lanza al mercado su producto anual, ni m&amp;aacute;s ni menos que hacen los dem&amp;aacute;s capitalistas con las mercanc&amp;iacute;as de su fabricaci&amp;oacute;n. Pero, antes de lanzarse al mercado, estos productos figuraban ya en el fondo anual de producci&amp;oacute;n, es decir, en la masa global de objetos de todo g&amp;eacute;nero, en los que se convierte, al cabo del a&amp;ntilde;o, la suma global de los capitales individuales o el capital global de la sociedad y del que cada capitalista individual s&amp;oacute;lo posee una parte al&amp;iacute;cuota. Las operaciones del mercado no hacen m&amp;aacute;s que establecer el intercambio entre las distintas partes integrantes de la producci&amp;oacute;n anual, hacerlas pasar de mano en mano, pero sin hacer que aumente de volumen la producci&amp;oacute;n global de un a&amp;ntilde;o ni que cambien de naturaleza los objetos producidos. Por tanto, el uso que se haga o pueda hacerse del producto global anual depender&amp;aacute; de la propia composici&amp;oacute;n de &amp;eacute;ste, pero nunca de la circulaci&amp;oacute;n. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.org&quot;&gt;girls bcn&lt;/a&gt; Para que disminuya el valor de la fuerza de trabajo, el aumento de la capacidad productiva de &amp;eacute;ste tiene que afectar a ramas ind&amp;uacute;striales cuyos productos determinen aquel valor y que, por tanto, figuren entre los medios de vida habituales o puedan suplirlos. Pero el valor de una mercanc&amp;iacute;a no depende solamente de la cantidad de trabajo que le imprime la forma con que se lanza al mercado, sino que depende tambi&amp;eacute;n de la masa de trabajo contenida en sus medios de producci&amp;oacute;n. As&amp;iacute;, por ejemplo, el valor de una bota no depende solamente del trabajo del zapatero, sino tambi&amp;eacute;n del valor del cuero, del hilo, de la pez, etc. El aumento de la capacidad productiva y el correspondiente abaratamiento de las mercanc&amp;iacute;as en aquellas industrias que suministran los elementos materiales del capital constante, los instrumentos de trabajo y los materiales para la elaboraci&amp;oacute;n de los medios de vida necesarios, contribuyen, por tanto, a hacer bajar el valor de la fuerza de trabajo. En cambio, si se da en ramas de producci&amp;oacute;n que no suministran medios de vida necesarios ni medios de producci&amp;oacute;n para fabricarlos, el aumento de la capacidad productiva deja intacto aquel valor. &lt;a href=&quot;http://www.sexoanuncios.com.es&quot;&gt;contactos bilbao&lt;/a&gt; La mercanc&amp;iacute;a que te he vendido, dice esta voz, se distingue de la chusma de las otras mercanc&amp;iacute;as en que su uso crea valor, m&amp;aacute;s valor del que cost&amp;oacute;. Por eso, y no por otra cosa, fue por lo que t&amp;uacute; la compraste. Lo que para ti es explotaci&amp;oacute;n de un capital, es para mi estrujamiento de energ&amp;iacute;as. Para ti y para m&amp;iacute; no rige en el mercado m&amp;aacute;s ley que la del cambio de mercanc&amp;iacute;as. Y el consumo de la mercanc&amp;iacute;a no pertenece al vendedor que se desprende de ella, sino al comprador que la adquiere. El uso de mi fuerza diaria de trabajo te pertenece, por tanto, a ti. Pero, hay algo m&amp;aacute;s, y es que el precio diario de venta abonado por ella tiene que permitirme a mi reproducirla diariamente, para poder venderla de nuevo. Prescindiendo del desgaste natural que lleva consigo la vejez, etc., yo, obrero, tengo que levantarme ma&amp;ntilde;ana en condiciones de poder trabajar en el mismo estado normal de fuerza, salud y diligencia que hoy. T&amp;uacute; me predicas a todas horas el evangelio del &amp;quot;ahorro&amp;quot; y la &amp;quot;abstenci&amp;oacute;n&amp;quot;. Perfectamente. De aqu&amp;iacute; en adelante, voy a administrar mi &amp;uacute;nica riqueza, la fuerza de trabajo, como un hombre ahorrativo, absteni&amp;eacute;ndome de toda necia disipaci&amp;oacute;n. En lo sucesivo, me limitar&amp;eacute; a poner en movimiento, en acci&amp;oacute;n, la cantidad de energ&amp;iacute;a estrictamente necesaria para no rebasar su duraci&amp;oacute;n normal y su desarrollo sano. Alargando desmedidamente la jornada de trabajo, puedes arrancarme en un solo d&amp;iacute;a una cantidad de energ&amp;iacute;a superior a la que yo alcanzo a reponer en tres. Por este camino, lo que t&amp;uacute; ganas en trabajo lo pierdo yo en sustancia energ&amp;eacute;tica. Una cosa es usar m&amp;iacute; fuerza de trabajo y otra muy distinta desfalcarla. Calculando que el per&amp;iacute;odo normal de vida de un obrero medio que trabaje racionalmente es de 30 a&amp;ntilde;os, tendremos que el valor de m&amp;iacute; fuerza de trabajo, que t&amp;uacute; me abonas un d&amp;iacute;a con otro, representa 1/365x30 o sea 1/10950 de 365 X 30 su valor total. Pero si dejo que la consumas en 10 a&amp;ntilde;os y me abones 1/10950 en vez de 1/3650 de su valor total, resultar&amp;aacute; que s&amp;oacute;lo me pagas 1/3 de su valor diario, rob&amp;aacute;ndome, por tanto 2/3 diario del valor de mi mercanc&amp;iacute;a. Es como si me pagases la fuerza de trabajo de un d&amp;iacute;a, empleando la de tres. Y esto va contra nuestro contrato y contra la ley del cambio de mercanc&amp;iacute;as. Por eso exijo una jornada de trabajo de duraci&amp;oacute;n normal, y, al hacerlo, s&amp;eacute; que no tengo que apelar a tu coraz&amp;oacute;n, pues en materia de dinero los sentimientos salen sobrando. Podr&amp;aacute;s ser un ciudadano modelo, pertenecer acaso a la Liga de protecci&amp;oacute;n de los animales y hasta vivir en olor de santidad, pero ese objeto a quien representas frente a m&amp;iacute; no encierra en su pecho un coraz&amp;oacute;n. Lo que parece palpitar en &amp;eacute;l son los latidos del m&amp;iacute;o. Exijo, pues, la jornada normal de trabajo, y, al hacerlo, no hago m&amp;aacute;s que exigir el valor de mi mercanc&amp;iacute;a, como todo vendedor.6&lt;/h4&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;h4&gt;He aqu&amp;iacute; ahora algunos datos tomados del informe de los comisarios de 1863: El Dr. J. T. Arledge, m&amp;eacute;dico &amp;ndash;director del Hospital de North Staffordshire&amp;ndash;, declara: &amp;quot;Como clase, los alfareros, hombres y mujeres, representan...un sector de poblaci&amp;oacute;n f&amp;iacute;sica y moralmente degenerado. Son, por regla general, raqu&amp;iacute;ticos, mal formados y muchas veces estrechos de pecho. Envejecen prematuramente y viven poco; flem&amp;aacute;ticos y an&amp;eacute;micos, su d&amp;eacute;bil constituci&amp;oacute;n se revela en tenaces ataques de dispepsia, perturbaciones del h&amp;iacute;gado y los ri&amp;ntilde;ones y reumatismo. Pero, las enfermedades a que se hallan m&amp;aacute;s expuestos son las del pecho: neumon&amp;iacute;a, tuberculosis, bronquitis y asma. Hay, incluso, una forma de asma peculiar en ellos y que se conoce con el nombre de asma del alfarero o tisis del alfarero. La escrofulosis de las am&amp;iacute;gdalas, de los huesos y de otras partes del cuerpo es enfermedad que padecen m&amp;aacute;s de las dos terceras partes de los alfareros. Y s&amp;iacute; la degeneraci&amp;oacute;n (degenerescence) de los habitantes de este distrito no es todav&amp;iacute;a mayor, se debe a que sus pobladores se reclutan en las aldeas del contorno y a los enlaces matrimoniales con razas sanas.&amp;quot; Mr. Charles Pearson, que era hasta hace poco House Surgeon(51) del mismo hospital, escribe, en carta dirigida al comisario Longe y otros: &amp;quot;S&amp;oacute;lo puedo hablar por observaci&amp;oacute;n personal y no sobre datos estad&amp;iacute;sticos, pero no puedo por menos de decir que mi indignaci&amp;oacute;n estallaba cada vez que ten&amp;iacute;a que contemplar aquellas pobres criaturas cuya salud serv&amp;iacute;a de pasto a la codicia de sus padres y de sus patronos.&amp;quot; El declarante enumera las causas de las enfermedades de los alfareros y hace culminar la enumeraci&amp;oacute;n en las long bours (&amp;quot;largas horas de trabajo&amp;quot;). El informe de los comisarios conf&amp;iacute;a en que &amp;quot;una manufactura tan destacada ante los ojos del mundo no siga llevando por mucho tiempo la m&amp;aacute;cula de que sus grandes avances vayan aparejados con la degeneraci&amp;oacute;n f&amp;iacute;sica, toda suerte de sufrimientos corporales y la muerte prematura de la poblaci&amp;oacute;n obrera a cuyo trabajo y a cuya pericia debe esa industria resultados tan magn&amp;iacute;ficos.&amp;quot;36 Y otro tanto puede decirse de la industria alfarera escocesa.37 &lt;a href=&quot;http://www.sexoanuncios.com.es&quot;&gt;putas alicante&lt;/a&gt; &amp;quot;La velocidad de los husos ha aumentado, en los throstles, en 500 y en los mules en 1,000 rotaciones por minuto: es decir, la velocidad de los husos throstle, que en 1839 era de 4,500 rotaciones por minuto, es ahora (en 1862) de 5,000, y la de los husos mule, que era de 5,000, asciende en la actualidad a 6,000 por minuto, lo que supone una velocidad adicional de 1/10 en el primer caso y de 1/5 en el segundo.&amp;quot;82 James Nasmyth, famoso ingeniero civil de Patricroft (Manchester), explica a Leonhard Horner, en una carta escrita en 1852, las mejoras introducidas desde 1848 en la m&amp;aacute;quina de vapor. Despu&amp;eacute;s de decir que la potencia o el n&amp;uacute;mero de caballos de vapor de estas m&amp;aacute;quinas, que en las estad&amp;iacute;sticas oficiales de las f&amp;aacute;bricas ven&amp;iacute;a calcul&amp;aacute;ndose constantemente con arreglo a su rendimiento en el a&amp;ntilde;o 182883 es puramente nominal y s&amp;oacute;lo puede servir como &amp;iacute;ndice de su potencia efectiva, a&amp;ntilde;ade: &amp;quot;Es indudable que, con una maquinaria de vapor del mismo peso, y muchas veces incluso con m&amp;aacute;quinas id&amp;eacute;nticas, sin m&amp;aacute;s que aplicarles las mejoras modernas, se puede ejecutar por t&amp;eacute;rmino medio un 50 por 100 m&amp;aacute;s de trabajo que antes y que en muchos casos estas mismas m&amp;aacute;quinas de vapor, que, cuando s&amp;oacute;lo ten&amp;iacute;an una velocidad limitada de 200 pies por minuto desarrollaban 50 caballos de fuerza, hoy, con un consumo menor de carb&amp;oacute;n, desarrollan m&amp;aacute;s de 100 ... La moderna m&amp;aacute;quina de vapor, con una potencia igual en caballos de fuerza nominales, posee, gracias a las mejoras introducidas en su construcci&amp;oacute;n, a su volumen m&amp;aacute;s reducido, a la forma de la caldera, etc., una potencia mucho mayor...Por tanto, aunque se siga empleando el mismo n&amp;uacute;mero de brazos que antes en proporci&amp;oacute;n a la potencia nominal, se emplean menos brazos, en proporci&amp;oacute;n a la maquinaria de trabajo&amp;quot;84 En 1850, las f&amp;aacute;bricas del Reino Unido emplearon 134,217, caballos de fuerza nominales para accionar 25.638,716 husos y 301,495 telares. En 1856, el n&amp;uacute;mero de husos y telares era de 33.503,580 y 369,205 respectivamente. S&amp;iacute; la potencia hubiese sido la misma que en 1850, para accionar estos mecanismos habr&amp;iacute;an hecho falta 175,000 caballos de fuerza. Sin embargo, seg&amp;uacute;n los datos oficiales, se emplearon solamente 161,435; es decir, 10,000 caballos de fuerza menos de los que habr&amp;iacute;an sido necesarios seg&amp;uacute;n las base de 1850.85 &amp;quot;Los hechos contrastados por el &amp;uacute;ltimo Return (Estad&amp;iacute;stica oficial) de 1856 son que el sistema fabril se extiende a gran velocidad, que el n&amp;uacute;mero de brazos disminuye en proporci&amp;oacute;n a la maquinaria, que la m&amp;aacute;quina de vapor, economizando fuerza mediante otros m&amp;eacute;todos, mueve un peso mayor de m&amp;aacute;quinas que antes y que, gracias a los progresos que se han hecho en las m&amp;aacute;quinas de trabajo, a los nuevos m&amp;eacute;todos de fabricaci&amp;oacute;n, a la velocidad acelerada de la maquinaria y a muchas otras causas, se obtiene una cantidad mayor de productos.&amp;quot;86 &amp;quot;Las grandes mejoras introducidas en las m&amp;aacute;quinas de todo g&amp;eacute;nero, han reforzado much&amp;iacute;simo su fuerza productiva. Es indudable que fue la reducci&amp;oacute;n de la jornada de trabajo... la que sirvi&amp;oacute; de acicate para estas reformas. Estas, unidas a los esfuerzos m&amp;aacute;s intensivos del obrero, hacen que hoy, con una jornada de trabajo reducida (en unas dos horas o en 1/6, aproximadamente), se elaboren, por lo menos, tantos productos como antes, con una jornada m&amp;aacute;s larga.87 &lt;a href=&quot;http://www.sofiabcn.com&quot;&gt;chicas compa&amp;ntilde;&amp;iacute;a Barcelona&lt;/a&gt; Francia va renqueando detr&amp;aacute;s de Inglaterra. Fue necesaria la revoluci&amp;oacute;n de Febrero para que naciese la ley de las doce horas,162 mucho m&amp;aacute;s imperfecta que su original ingl&amp;eacute;s. Sin embargo, el m&amp;eacute;todo revolucionario franc&amp;eacute;s pone de manifiesto tambi&amp;eacute;n aqu&amp;iacute; sus ventajas peculiares. De un golpe, dicta a todos los talleres y f&amp;aacute;bricas sin distinci&amp;oacute;n el mismo l&amp;iacute;mite de la jornada de trabajo, al paso que la legislaci&amp;oacute;n inglesa va cediendo de mala gana, aqu&amp;iacute; y all&amp;aacute;, ante la presi&amp;oacute;n de las circunstancias, engendrando no pocas veces verdaderas nidadas de procesos.163 Adem&amp;aacute;s, la ley francesa proclama con car&amp;aacute;cter general y por v&amp;iacute;a de principio lo que en Inglaterra s&amp;oacute;lo consigue arrancarse en nombre de los ni&amp;ntilde;os, los adolescentes y las mujeres, sin convertirse en norma general hasta estos &amp;uacute;ltimos tiempo.164 &lt;a href=&quot;http://www.academialloret.com&quot;&gt;Academialloret&lt;/a&gt; En la producci&amp;oacute;n de mercanc&amp;iacute;as s&amp;oacute;lo se enfrentan, como individuos independientes los unos de los otros, vendedores y compradores. Sus mutuas relaciones finalizan el mismo d&amp;iacute;a en que vence el contrato cerrado entre ellos. Y si la operaci&amp;oacute;n se repite, es a base de un nuevo contrato que nada tiene que ver con el precedente, aunque la casualidad enfrente en &amp;eacute;l al mismo comprador y al mismo vendedor. &lt;a href=&quot;http://www.grafsalas.com&quot;&gt;graficas salas&lt;/a&gt; El dinero que gira con arreglo a esta forma de circulaci&amp;oacute;n es el que se transforma en capital, llega a ser capital y lo es ya por su destino. &lt;a href=&quot;http://www.nightspain.com&quot;&gt;acompa&amp;ntilde;antes en barcelona&lt;/a&gt; Arist&amp;oacute;teles no pod&amp;iacute;a descifrar por si mismo, analizando la forma del valor, el hecho de que en la forma de los valores de las mercanc&amp;iacute;as todos los trabajos se expresan como trabajo humano igual, y por tanto como equivalentes, porque la sociedad griega estaba basada en el trabajo de los esclavos y ten&amp;iacute;a, por tanto, como base natural la desigualdad entre los hombres y sus fuerzas de trabajo. El secreto de la expresi&amp;oacute;n de valor, la igualdad y equiparaci&amp;oacute;n de valor de todos los trabajos, en cuanto son y por el hecho de ser todos ellos trabajo humano en general, s&amp;oacute;lo pod&amp;iacute;a ser descubierto a partir del momento en que la idea de la igualdad humana poseyese ya la fir&amp;shy;meza de un prejuicio popular. Y para esto era necesario llegar a una sociedad como la actual, en que la forma&amp;ndash;mercanc&amp;iacute;a es la forma general que revisten los productos del trabajo, en que, por tanto, la relaci&amp;oacute;n social preponderante es la relaci&amp;oacute;n de unos hombres con otros como poseedores de mercanc&amp;iacute;as. Lo que acredita precisamente el genio de Arist&amp;oacute;teles es el haber descubierto en la expresi&amp;oacute;n de valor de las mercanc&amp;iacute;as una relaci&amp;oacute;n de igualdad. Fue la limitaci&amp;oacute;n his&amp;shy;t&amp;oacute;rica de la sociedad de su tiempo, la que le impidi&amp;oacute; desentra&amp;ntilde;ar en qu&amp;eacute; consist&amp;iacute;a. &amp;ldquo;en rigor&amp;rdquo;, esta relaci&amp;oacute;n de igualdad. &lt;a href=&quot;http://www.oscus.com&quot;&gt;Oscus&lt;/a&gt; A la par que la producci&amp;oacute;n y la acumulaci&amp;oacute;n capitalistas, y en id&amp;eacute;nticas proporciones, se desarrollan la concurrencia y el cr&amp;eacute;dito, las dos palancas m&amp;aacute;s poderosas de centralizaci&amp;oacute;n de capitales. Adem&amp;aacute;s, los progresos de la acumulaci&amp;oacute;n aumentan la materia centralizable, es decir, los capitales individuales, mientras que la expansi&amp;oacute;n de la producci&amp;oacute;n capitalista crea, de una parte, la necesidad social, y de otra, los medios t&amp;eacute;cnicos de esas gigantescas empresas industriales cuya viabilidad exige una previa centralizaci&amp;oacute;n del capital. Por eso, hoy d&amp;iacute;a, la fuerza mutua de atracci&amp;oacute;n de los capitales individuales y la tendencia a la centralizaci&amp;oacute;n son m&amp;aacute;s potentes que nunca. Pero aunque la expansi&amp;oacute;n e intensidad relativas del movimiento de centralizaci&amp;oacute;n dependen tambi&amp;eacute;n, hasta cierto punto, del nivel ya alcanzado por la riqueza capitalista y de la superioridad del mecanismo econ&amp;oacute;mico, los progresos de la centralizaci&amp;oacute;n no obedecen, ni mucho menos, al incremento positivo de magnitud del capital social. Esto es lo que distingue de un modo especifico la centralizaci&amp;oacute;n de la concentraci&amp;oacute;n, que no es m&amp;aacute;s que una denominaci&amp;oacute;n distinta que se da a la reproducci&amp;oacute;n sobre una escala ampliada. La centralizaci&amp;oacute;n puede efectuarse cambiando simplemente la distribuci&amp;oacute;n de los capitales ya existentes, mediante un simple cambio operado en la agrupaci&amp;oacute;n cuantitativa de las partes que integran el capital social. Si el capital aumenta en proporciones gigantescas en una sola mano, es porque muchas manos se ven privadas de los suyos. Dentro de una determinada rama industrial, la centralizaci&amp;oacute;n alcanzar&amp;iacute;a su limite m&amp;aacute;ximo cuando todos los capitales invertidos en ella se aglutinasen en manos de un solo capitalista.11 Dentro de una sociedad dada, este l&amp;iacute;mite s&amp;oacute;lo se alcanzar&amp;iacute;a a partir del momento en que todo el capital social existente se reuniese en una sola mano, bien en la de un capitalista individual, bien en la de una &amp;uacute;nica sociedad capitalista. &lt;a href=&quot;http://www.wmailbox.com&quot;&gt;servicio Hosting Mail&lt;/a&gt; 167 &amp;quot;Estos manejos [las maniobras del capital, por ejemplo desde 1848 a 1850] han aportado, adem&amp;aacute;s, la prueba irrefutable de cu&amp;aacute;n falsa es la afirmaci&amp;oacute;n, tantas veces formulada, de que los obreros no necesitan de protecci&amp;oacute;n, sino que deben ser considerados como due&amp;ntilde;os absolutos y soberanos de la &amp;uacute;nica propiedad de que disponen: el trabajo de sus manos y el sudor de su frente&amp;quot; (Reports etc. for 30 th April 1850, p. 45). &amp;quot;El trabajo libre, si as&amp;iacute; pueden llam&amp;aacute;rsele, necesita para su protecci&amp;oacute;n, aun en un pa&amp;iacute;s libre, el brazo fuerte de la ley&amp;quot; (Reports etc. for 31 st Oct. 1864, p. 34). &amp;quot;Permitir, lo que vale tanto como obligar... a trabajar 14 horas diarias, con o sin comidas, etc.&amp;quot; (Reports etc. for 30 th April 1863, p. 40.) &lt;/h4&gt;&lt;br/&gt; 
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